También hay que tener en cuenta que el número de personas que vean una página web, no dependerá de los ejemplares que se impriman, si no de cómo esté planteada, estructurada, la comodidad con que el usuario pueda navegar por ella, y la transparencia que ofrezca a los buscadores. Superados estos aspectos, también habrá que cuidar la elaboración de los contenidos y la promoción. Dos puntos que dependerán de los anteriores, pero son igualmente importantes.
Dicho todo esto, se entiende que el diseño no puede ser tan libre como quisiéramos. Un buen diseño web, conlleva restricciones. De la flexibilidad del cliente en este aspecto (que tampoco debe ser excesiva), dependerá que los recursos que dediquen al proyecto se conviertan en un gasto, o una inversión.